
|
 |
Una revista de información general, monográfica… diferente
En un ambiente inmerso en el imperio de lo efímero, de la vertiginosidad, de la divagación, un imperio donde no se busca la opinión sino noticias consumibles, revistas como Crítica, culturales y de pensamiento, se hacen cada vez más necesarias.
Por vocación y voluntad, CRíTICA quiere seguir interviniendo en el debate general de las ideas de nuestro tiempo, quiere ser una referencia para el diálogo social y cultural.
Al ser una revista de periodicidad mensual, jamás podrá ofrecer una rabiosa actualidad inmediatamente consumible, sino un serio escenario de reflexión, diferenciando claramente entre la interpretación y la información, entre lo que importa y lo que sucede.
Una revista hecha por mujeres… pero no “para la mujer”
Crítica tiene esta peculiaridad. Sencillamente está hecha para personas preocupadas por su tiempo, mujeres y hombres.
Personas abiertas a la realidad local y a la global, a los avances científicos, a la reflexión ética, a la actualidad cultural en todas sus manifestaciones.
La Iglesia que queremos
Enero-Febrero 2010 Nº 965
|
|
La clásica y conocida dialéctica “Cristo sí, La Iglesia no” es ostentada de forma creciente por los llamados “cristianos no practicantes” o grupo de creyentes recientemente descrito con una expresión que ha hecho fortuna: “Creer sin pertenecer” (believing without belonging, G. Davie), que para algunos parece ser fruto de la secularización de nuestras sociedades, del fuerte individualismo, de un relativismo emergente..., pero que para otros puede tener su origen en el clima eclesial oficial actual que dificulta a muchos encontrar referentes claros que les haga sentirse parte de un mismo cuerpo, es decir, que les hace sentir “fuera de lugar”...
Pero ésta sigue siendo la Iglesia que a la vez amamos y nos duele. Esta y no otra es la que los católicos profesamos como misterio de salvación y sacramento de Jesús de Nazaret. Es en esta Iglesia donde se nos ha comunicado la vida de Dios, el perdón de los pecados, la pasión por la solidaridad, la promesa de fecundidad de la estéril, la necesidad y el regalo de amar a los pobres, el anhelo por construir la utopía del Reino…
|
|
Artículo seleccionado:
Laicos en la iglesia y en la sociedad
Hace unos días, mientras pensaba en este artículo, releía estos versos de Machado: “Creí mi hogar apagado, /Removí las cenizas, /Y me quemé la mano.”
Quizás, pensé, sea una buena metáfora para acercarme al tema. Los datos estadísticos, la observación espontánea de la vida de algunas parroquias, las inquietudes de la juventud, y un largo etc. pueden llevar a la creencia, a la convicción incluso, de que este hogar que es para los católicos la Iglesia, está apagado. Ya no se busca para recibir el calor de la acogida, ni el fuego de la caridad ni las brasas chispeantes de la esperanza. Y sin embargo, cuando alguien se introduce serenamente en su interior, constata que el rescoldo no sólo calienta, sino quema, el fuego está activo.
¿Qué señales podemos encontrar para que la última afirmación no se quede en meras palabras? Veamos algunas.
|
|

|