18Noviembre2017

Revista Crítica

Usted está aquí: Inicio La Revista Actualidad cultural Televisión Mayoría de edad de las series televisivas americanas

Mayoría de edad de las series televisivas americanas

Escrito por: María García
Noviembre - Diciembre 2014

“Breaking Bad”, “The Big Band Theory”, “Juego de Tronos”, “House of Cards”, “True Detective”, “The Walking Dead”… Estas series, junto a un puñado de ficciones televisivas que se atreven con cualquier género argumental para enriquecerlo y mejorarlo, han dado entidad a un nuevo término, “seriefilo” desplazando a muchos cinéfilos a la pantalla de televisión. Con audiencias que en ocasiones superan generosamente los 18 millones de espectadores en Estados Unidos, y una calidad que hace palidecer de envidia a muchas películas, sería inexacto, además de injusto decir que la ficción televisiva ha alcanzado su mayoría de edad; tiene mucha más enjundia, ha logrado su plena madurez creativa, convirtiéndose en el fenómeno audiovisual de este inicio del siglo XXI y, sobre todo, nos enfrentan a las aristas más incómodas y reprobables del ser humano.

Sería atrevido, además de reduccionista, tildarlo como un golpe de suerte. Se veía venir desde hace años, desde el momento en que, sin prisa pero sin pausa, los productores, directores, actores y actrices que tenían el estatus de estrella en Hollywood y varios Oscar en sus estanterías volcaron sus ojos hacia la televisión, donde un grupo de creativos estaban rodando series con una trascendencia mayor que las películas que manufacturaba la Meca del Cine. Eran propuestas más arriesgadas artísticamente, con mayor trastienda y que asumían más retos argumentales. El magma de talento no parecía tener fin. Con la excepción de la perturbadora y oscura Twin Peaks, que este año celebra su vigesimoquinto aniversario, como una serie de culto que se convirtió en un hecho aislado, con la excepción de la comedia de situación Friends, no fue hasta finales y principios del siglo XXI cuando se empezó a vislumbrar que el fenómeno de las series se iba a convertir en una bendita cotidianeidad. La paternidad hay que atribuírsela casi por completo a la cadena por cable estadounidense HBO. Uno de sus eslóganes más célebres es “Esto no es televisión, es HBO”. A partir de ahí desarrolló una producción que va desde Los Soprano, a las miniseries Hermanos de sangre y The Pacific, pasando por el nuevo pseudofeminismo de Sexo en Nueva York y la fantasía medieval en estado puro de Juego de Tronos. Antes, La cadena NBC hizo historia con la emisión, desde 1999 hasta 2006, de la trama política El ala Oeste de la Casa Blanca y la ABC hizo lo propio con la trama sobrenatural y de misterio Perdidos (2004), sin olvidar Mujeres desesperadas (2004).

El espectador ya es adulto

Ese es el brillante pasado, aunque el presente continúo que se está viviendo desde hace unos años no es menos excepcional. Resulta complicado, por no decir baldío, agruparlas por géneros, pero sí que la gran mayoría de ellas comparten unos principios que las hacen enormemente atractivas. Para empezar, tratan a los espectadores como adultos lejos de idealismos melifluos como los que mostraba La casa de la Pradera y derivados o culebrones americanos como Dallas o Dinastía donde los villanos nunca tenían aristas. Sin duda están más cerca del realismo, si no incómodo sí crudo, de las producciones de Steven Bochco como Canción triste de Hill Street (1981) y La ley de Los Ángeles (1986) y la creación de Michael Crichton Urgencias (1994) series que se califican de “profesiones” ya que estaban ambientadas sucesivamente en una comisaría de policía, un bufete de abogados y un hospital. Las series en la actualidad nos llevan a otros territorios, se amparan en tramas más sofisticadas y menos dogmáticas. Confían en la inteligencia del espectador para, sin subrayados innecesarios, mostrar la podredumbre, y también la grandeza de del ser humano. Y lo hacen a través de personajes nada lineales, contradictorios, que luchan contra sus demonios interiores o, por el contrario, carecen de escrúpulos para verlos y deciden hacer con ellos de la necesidad virtud. Además están las series fantásticas y de terror tan sofisticadas en su exploración de la maldad como American Horror Story.

Como se antoja imprescindible acotar el terreno para no abrumar al lector, la mejor opción, para quien esto escribe es destacar sólo un puñado de ellas como ejemplo de la pujanza temática que se puede encontrar el espectador.

Breaking Bad

En los recientes premios Emmy la gran triunfadora fue Breaking Bad (2008- 2012), una de las producciones más valientes, arriesgadas y sorprendentes de los últimos años. Una de las posibles traducciones, y quizá la más acertada, es Volviéndose malo. El espectador se encuentra a lo largo de cinco temporadas con el proceso de degradación de un ser humano sometido a una situación límite. Walter White es en sus inicios un simplón profesor de química al que le detectan un cáncer de pulmón que no se puede operar. Consciente de que su único destino es la muerte, emprende la peor de las huidas hacia delante. Con el fin de dejar a su familia un buen colchón económico, decide producir y traficar con mentanfetamina. Y ahí está el aparentemente inofensivo White emprendiendo el camino a los infiernos en vida. Rápidamente White se ganó las simpatías del espectador enfrentándose a un dilema moral, justo lo que quería su creador. El personaje pasa de ser víctima a verdugo, deshumanizándose progresivamente, aunque le queda un resquicio de grandeza: el amor por su familia. Estamos ante uno de los antihéroes más perfectos de la televisión, mejor dibujados, porque aunque su maldad es gratuita, no nace de una psicopatía y sí de la incapacidad de gestionar el fracaso vital y la frustración. La serie, en fin nos enfrenta a una degradación moral donde el asesinato y la muerte nos pone frente al espejo de lo más perverso de la condición humana. Al final, poca compasión se puede tener de él.

True Detective

Si el triunfo de Breaking Bad no hubiese sido tan apabullante en los Emmy, propiciado también porque se estaba en el final de la serie, una de las grandes triunfadoras hubiese sido True Detective, una de las producciones más oscuras de los últimos años. Del género policiaco, propone al espectador un viaje tan doloroso como catártico. Un terrible crimen en un pueblo de Louisiana perpetrado por un asesino en serie, enfrenta a dos agentes de policía y a la comunidad a sus propias miserias existenciales camufladas bajo movimientos pseudorreligiosos, tan presentes en Estados Unidos, que esconden actos de brujería y profanación religiosa. Su calidad artística es prodigiosa: unos diálogos con trastienda, nada obvios, una trama que se enreda, excita y golpea la mente del espectador haciéndole más preguntas que respuestas, unos personajes poliédricos con el alma enmarañada por el sufrimiento ante una realidad ante la que parecen impermeables, un paisaje exterior tremendamente turbador… Todo en True detective es un ejercicio de responsabilidad y de genio audiovisual y una reflexión sobre el mal que no deja indiferente a nadie. Aquí éste se aparece teñido de un pesimismo existencial, de algo casi inevitable, del que conviene estar lejos pero cuya presencia altera, aun sin querer, la psique humana. Quienes mejor ejemplifican esto son sus dos protagonistas, los policías interpretados por Matthew McConaughey y Woody Harrelson, por su profesión obligados a convivir con él, dejándoles profundas heridas. El crimen, en definitiva, es una excusa para dejar al espectador un poso filosófico que investigar.

House of Cards

Más sencilla en su planteamiento, pero igual de demoledora en otro registro es House of Cards que no es otra cosa que el envés de El ala Oeste de la Casa Blanca. Si en la segunda su protagonista, el presidente demócrata de EE UU, era un hombre honesto e íntegro que estaba convencido de que estaba haciendo lo mejor para su país, resistiéndose a la fuerzas motrices de la corrupción y de las tensiones del poder, en House of Cards es la cara B.

Un congresista, interpretado por el imprescindible Kevin Spacey, tras ser relegado en la administración demócrata utilizará toda su capacidad de cinismo y manipulación para lograr el cargo de Secretario de Estado que le han prometido. Washington se presenta como la corrupta Roma, llena de políticos arribistas, arrastrados por el sexo, la codicia, la corrupción y el deseo de poder, que no dudan en apuñalarse los unos a los otros con una sonrisa. El interés común es devorado por el interés personal, teniendo como cómplice a una prensa, mejor dicho a unos periodistas, igual de arribistas. En su descarnada realidad, o al menos se parece bastante a ella, House of Cards se ha convertido en la serie preferida del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama

Juego de Tronos y Mad Men

Del poder manifestado de la manera más salvaje habla también Juego de Tronos, un relato fantástico basado en los libros de George R. R. Martin que ha seducido a los espectadores más jóvenes por su conjunción de fantasía, que remite a la Europa de la Edad Media. La riqueza de esta serie radica en la calidad de su factura visual y temática, convertida ya en una de las grandes superproducciones de la televisión, por cortesía de la HBO, que sólo tiene parangón con la trilogía de El señor de los anillos. Y sí, también el poder y la traición son las fuerzas que mueven a la mayoría de los personajes, carentes de moral y que sólo confían en la fuerza.

También ha seducido, y mucho, Mad Men, a punto de terminar su trayectoria televisiva. Serie vintage, ya que está ambientada en una agencia de publicidad de los años 60, se aleja mucho de las visiones ñoñas que ofrecían de esa época las películas de Doris Day, aunque formalmente la serie transmite el “glamour” de una de las profesiones más deseadas en aquellos momentos. Frente a ese brillo, la serie gravita en sus sombras en un análisis de la sociedad americana del momento nada complaciente, donde la masculinidad de los hombres era cuestionada de puertas adentro de la conciencia de algunos varones y la supuesta emancipación de la mujer en el mundo profesional sólo era una argucia para ser, en la mayoría de los casos, simples objetos de decoración, cuando no ocupaban el rol de amantes. Su protagonista, Don Draper es un hombre de éxito, un ejecutivo valorado, un tiburónde la publicidad que donde pone el ojo pone la dentellada con los mejores modales posibles. Sin embargo, ¿qué hay detrás? Un hombre torturado por sus orígenes humildes que le avergüenzan, un ser que vive de las apariencias, cegado por las artimañas de la publicidad y cuya virilidad pone constantemente en entredicho por una fragilidad que no se permite tener y que narcotiza bajo los efectos del alcohol. Es un ser inseguro y reprimido, que es infiel porque su estatus así lo demanda, que observa a las mujeres con desconcierto por cuanto siente y presiente que son más fuertes que él.

The Big Band Theory

En el terreno de la comedia The Big Band Theory se podría resumir, aunque con muchos matices, como la versión enriquecida y mejorada de Friends. Por una sencilla razón: sus personajes son mucho más complejos. Los protagonistas son cuatro jóvenes científicos que son unos auténticos prodigio en lo suyo, carentes de cualquier rasgo de inteligencia emocional que les haga valerse en los aspectos más cotidianos de  a vida. Tienen problemas para las relaciones sociales, el protagonista Sheldon, carece de empatía, además de tener el síndrome de Asperger y un exquisito concepto de sí mismo. Odia las relaciones afectivas y el contacto humano. Él y sus amigos, ante capacidad de establecer relaciones cotidianas, se refugian en los juegos de rol, los comics, las películas de superhéroes, convirtiéndose en unos auténticos “frikis”. Sólo sus novias, a las que les cuesta conquistarlas, les mantienen con los pies en la tierra, puesto que son unos inmaduros emocionales. Es imposible no sentir ternura ante la paradoja de ver a unos chicos con una mente privilegiada que son incapaces de gestionar sus carencias y traumas afectivos.©


María García

Crítica de Cine


 

Las migraciones en un mundo globalizado

Las migraciones en un mundo globalizado

El monográfico trata sobre los movimientos de población en la actualidad, la inmigración y emigración más cercana, tras nuestras fronteras, también más allá de ellas, la realidad que se corresponde al mundo globalizado en el que vivimos. ¿Cuáles son los datos más actuales sobre la inmigración y la emigración?, ¿Qué perspectiva se espera en un futuro cercano?, ¿Cuál es la situación en España?, ¿Cómo es la situación de los refugiados en nuestro país?, ¿Qué hay detrás de las mafias que trafican con personas?, ¿Conocemos cuál es la realidad de la infancia que emigra?, ¿Qué suponen las devoluciones en caliente y en qué punto se encuentra éste planteamiento?... Muchas preguntas que atenazan una situación en el que las diferencias son cada vez más acuciadas entre aquellos que lo tienen todo y los que no tienen nada. En un mundo globalizado toda circunstancia nos atañe a todos ya que éstas no entienden de líneas fronterizas.


Ver revista Descargar Suscribirse

Artículos más leídos

La educación no es neutral

La educación no es neutral

Para transformar la sociedad es necesario formar sujetos críticos y creativos, y...

Desde mi teclado

Desde mi teclado

El 93% de los internautas españoles tienen una cuenta activa en al menos una red social....

Crítica cumple 100 años

Crítica cumple 100 años

Hace exactamente 10 años, en el año 2003, yo misma titulaba el editorial de la...

La familia o la necesidad de andar por casa

La familia o la necesidad de andar por casa

Desde que el 22 de junio de 1981 el Parlamento español aprobara la famosa ley del...

Como lágrimas en la lluvia

Como lágrimas en la lluvia

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de...

  • La educación no es neutral

    La educación no es neutral

    Martes, 01 Marzo 2011 13:57
  • Desde mi teclado

    Desde mi teclado

    Miércoles, 01 Mayo 2013 09:48
  • Crítica cumple 100 años

    Crítica cumple 100 años

    Domingo, 01 Septiembre 2013 00:00
  • La familia o la necesidad de andar por casa

    La familia o la necesidad de andar por casa

    Viernes, 01 Marzo 2013 11:07
  • Como lágrimas en la lluvia

    Como lágrimas en la lluvia

    Sábado, 01 Marzo 2014 13:54

Redes Sociales

Newsletter

Suscríbase a nuestras newsletters para recibir nuestros últimos comunicados
eMail incorrecto