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El tejido de Penélope

Escrito por: Manuela Aguilera
Marzo - Abril 2009

La violencia contra las mujeres ha sido una constante a lo largo de la historia. Tratamos de interpretarla y de buscar soluciones, pero si no buscamos en sus raíces, si no desentrañamos las verdaderas razones que la generan, todo será inútil. Secularmente, la sociedad patriarcal siempre ha interpretado la violencia de género de forma estúpida, como si se tratase de casos aislados o patológicos de quienes la ejercen y no como un problema social de fondo. Durante el año 2008, setenta mujeres fueron asesinadas por sus parejas o sus “ex”. Pero la opinión pública española sigue sin considerar “el asesinato de género” como un problema prioritario. Aún se mantiene un cierto grado de tolerancia, encubrimiento, exculpación… o simplemente desinterés como demuestra la última encuesta del CIS1, en el que a la pregunta “Principal problema que existe actualmente en España”, los encuestados contestan por este orden: el paro, la economía, la inmigración, el terrorismo, la clase política... y en vigésimo tercer lugar la violencia de género.

Si queremos erradicar de forma definitiva la violencia hacia las mujeres, sin duda, son importantes e imprescindibles todos los esfuerzos, incluidos los legislativos como la Ley Integral contra la violencia de género de 2004, que en su momento recibimos como un gran alivio y seguimos aplaudiendo, pero que es necesario seguir revisando. ¿Por qué? Pues porque abarca únicamente la violencia machista en el ámbito de la pareja/expareja. Pero la violencia de género es mucho más, incluye una pluralidad de violencias que van desde el golpe al insulto, del manoseo en un bus a la violación, del pagar por tener sexo con una menor a comprar a una mujer para usarla sexualmente, del acoso sexual en el trabajo a la discriminación salarial, de la pornografía al lenguaje sexista, de las vallas publicitarias que utilizan el cuerpo femenino como objeto de consumo a la permisividad con el noviecito adolescente que le dice a la chica con quién puede salir o cómo tiene que vestir… Ese plural, aunque podría seguir desplegándose, es en realidad un entramado. Hechos e historias demasiado cotidianas que se cruzan siempre por su zona más vulnerable: las víctimas. Lo que todas esas formas de violencia tienen en común es el sometimiento de la mujer, por su condición de mujer, a un orden de valores que la desprecia y victimiza en un espacio de poder dominado por hombres.

Es cierto que en los últimos años se han hecho esfuerzos importantes para erradicar esta lacra. No obstante, la realidad nos dice que hasta ahora, la vía unidireccional de la ley como toda solución del problema es más que insuficiente a la hora de obtener resultados deseables. Es fundamental exigir a las administraciones, por un lado, que pongan todos los medios para que las leyes puedan desarrollarse y aplicarse en su integridad; y por otro y no menos importante e imprescindible, marcar una estrategia educacional que penetre en todos y cada uno de los niveles y ámbitos formativos, recuperando los necesarios valores éticos y morales que muestren la violencia de género como lo que es realmente: uno de los más brutales y despreciables atentados contra los derechos humanos en todo el mundo.

Con este número, Crítica quiere colaborar en la sensibilización de la sociedad en la lucha contra la violencia que sufren las mujeres, fomentar una actitud crítica, solidaria y comprometida frente a estas situaciones y facilitar a la ciudadanía el acceso a los recursos existentes informándoles sobre ellos. Sin duda alguna, en la preparación de este monográfico sólo han estado en nuestra cabeza y en nuestro corazón las miles y miles de mujeres acorraladas, vejadas, golpeadas y asesinadas cada día. A ellas les decimos que es necesario salir del círculo, quebrar la escena y perder el miedo. El miedo es un lastre que nos empequeñece y nos devora. Y después romper el silencio, nombrar al agresor, denunciándolo, y nombrarse a sí misma: “Esta soy yo, esto es lo que me hicieron… ya no estoy en ese oscuro y asfixiante círculo. Me destruyeron y me reconstruí lo mismo que el tejido de Penélope: el tejido del que están hechas mi dignidad, mi libertad y mi esperanza”.

1 Barómetro febrero 2009


Manuela Aguilera

Directora de la revista Crítica


 

 

Violencia de género, problema social

Violencia de género, problema social

La violencia de género en cifras; Patriarcado, ¿Organización ya superada? ¿Origen de la violencia machista?; Una aproximación a la Violencia de Género. Derecho a una vida libre de violencia; ¿Son realidad los derechos de las mujeres ante la violencia de género?; La tolerancia social de la violencia contra las mujeres en España... éstos son algunos de los títulos de los artículos que componen éste número sobre la violencia de género.


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