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Julio Fernández Díez, Director del Equipo de Orientación Educativa de Logroño Oeste

Escrito por: Virginia Fernández Aguinaco
Marzo - Abril 2014

Julio Fernández Díez es catedrático de Educación Secundaria en la especialidad de Orientación Educativa y director del Equipo de Orientación Educativa de Logroño Oeste. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en colegios públicos como orientador afrontando gran variedad de situaciones, desde problemas de convivencia hasta discapacidades y dificultades de aprendizaje, pasando también por los casos de altas capacidades… Imparte cursos y ha escrito algunas obras en las que aporta su experiencia profesional, sus conocimientos y su perspectiva de padre (tiene dos hijos). En estos libros ofrece claves y propuestas sumamente sugerentes y prácticas…

P. –El prólogo de su libro indica algo así como “estar de vuelta” después de comprobar que la crítica a la educación tradicional no ha dado como resultado la mejora que se esperaba. ¿Cree que es posible esa “vuelta al sentido común” que preconiza?

R. –La psicología es una ciencia muy joven, apenas si han transcurrido cien años desde sus inicios, sin embargo desde el primer momento ha tratado de aportar soluciones sobre muchos aspectos de nuestra vida diaria: la cognición humana, la personalidad, el desarrollo evolutivo, los trastornos mentales, la educación… 

Al igual que ocurre con el resto de ciencias muchos planteamientos iniciales eran erróneos y las investigación posteriores los han refutado, pero en algunos casos lejos de caer rápidamente en el olvido han pasado a formar parte del grupo de “leyendas urbanas” sobre el conocimientos de las personas: “sólo usamos el diez por ciento de nuestro cerebro”, “hay que elevar el autoconcepto de los niños, solo así desarrollarán todo su potencial”, “escuchar música de Mozart desarrolla la inteligencia”, “cualquier niño bien estimulado puede ser un genio”…

Creo que sí es posible una “vuelta al sentido común”, pero para ello es necesaria una rigurosa divulgación científica por parte de los medios de comunicación y una adecuada formación 

P. –Dice también que el factor decisivo es la familia. Sin embargo, crecen las familias disfuncionales o desectructuradas o los llamados “nuevos modelos de familia”, al parecer a buen ritmo. ¿Hay algún remedio para estas familias?

R. –La familia es un factor educativo de primer orden, especialmente en la primera infancia, sin embargo no se ha “explotado” suficientemente su valor educativo, sencillamente porque no estaba de moda. Desde hace muchos años e independientemente del partido gobernante la inversión pública se ha volcado en hacer guarderías, ludotecas, cibertecas… pero no en ayudar a las familias para que eduquen a sus hijos. Hubo incluso un gobierno que estableció una desgravación en la declaración de la renta a las familias que llevaban a los hijos a la guardería, sin embargo no tenían ninguna ayuda las familias que hacían el esfuerzo de renunciar a un sueldo para educar ellos mismos en casa a sus hijos. Como consecuencia de los vertiginosos cambios sociales de los últimos tiempos han crecido el número de los llamados “nuevos modelos de familia”. Desgraciadamente, al ser un fenómeno relativamente reciente, apenas existe investigación rigurosa sobre la forma en que los nuevos modelos familiares influyen en la educación de los hijos, no obstante mi experiencia personal me indica que siguen las mismas tendencias que afectan a la familia tradicional (sobre- protección, falta de responsabilidad, falta de control del comportamiento de los hijos…). El remedio sería el mismo que para las familias tradicionales: adecuada formación de los padres.

P. –Son 25 los errores, aunque podrían ser más o menos, 25 es un número redondo. Después de publicado su libro ¿ha encontrado algún error nuevo que sería aconsejable abordar?

R. –Aunque es un tema que trato de forma tangencial en alguno de los capítulos, quizá habría que dedicar un capítulo completo a cómo muchos padres potencian hábitos inadecuados en los hijos sin ser conscientes de ello. Me explico: a veces los padres no saben distinguir sus deseos personales de las necesidades de sus hijos y confunden sus ilusiones con la realidad. De esta manera, someten a los hijos a jornadas maratonianas de deporte o de actividades extraescolares simplemente porque les parece que socialmente está bien visto, porque lo hacen sus vecinos o porque de pequeños ellos nunca lo pudieron hacer. El caso es que crean unas expectativas injustificadas en los hijos sobre sus capacidades que finalmente no se cumplen y acaban provocando un efecto rebote en hábitos. Un ejemplo, del conjunto de niños que practican deporte a los once años, aproximadamente el 70% lo abandonan antes de llegar a los dieciséis (precisamente cuando más importante es su práctica para prevenir los malos hábitos).

P. –Para el desarrollo de las diversas inteligencias propone una serie de juguetes y juegos hoy por hoy sólo al alcance en sociedades de-sarrolladas. En la película “Bebés” se muestra el comportamiento de críos de distintos países (desde USA a Afganistán, y algún país africano) y al parecer resultan más autónomos y mejor adaptados los que no disponen de casi nada. ¿Podría indicar otros medios no tan “tecnológicos” que pudieran emplearse para el desarrollo de esas inteligencias?

R. –No estoy de acuerdo con lo que afirma en su pregunta. Es verdad que recomiendo juguetes propios de nuestra sociedad como los electrónicos, pero si lee atentamente las orientaciones para el desarrollo de las inteligencias múltiples (Capítulo 3 “Desarrollar al máxim su inteligencia”) podrá comprobar que recomiendo juegos muy poco sofisticados y muy al alcance de todo el mundo.

P. –Corren por Internet once reglas atribuidas a Bill Gates que supongo conocerá (Las 11 reglas de la Vida que tus hijos no aprenderán en el colegio). Al parecer su verdadero autor es Charles Skyes. ¿Qué opina de ellas?

R. –Al igual que a la mayoría de la gente, me han llegado vía correo electrónico como “Las reglas de Bill Gates para la vida”, sinceramente desconocía su procedencia, aunque al igual que otros muchos correos se podía intuir que era falsa… en cualquier caso, me parecen unas reglas con mucho sentido común y que comparto en buena medida.

Juegos al alcance de todo el mundo en “Errores el la educación de los hijos. Cómo evitar los 25 más comunes” 

(extraído del Capítulo 3 “Desarrollar al máximo su inteligencia”)

No es necesario hacer “cosas raras” para estimular la inteligencia de los niños. Cualquier actividad que invite a pensar, a imaginar, a memorizar, a crear, sirve. Contar un cuento, recordar un viaje, cantar una canción, hacer un puzzle, resolver un problema, jugar al ajedrez… son actividades perfectas para favorecer el desarrollo intelectual de los niños…

INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA:
…para los más pequeños objetos que representen instrumentos y herramientas de la vida real (camiones, coches, muñecas, martillos, destornilladores…), títeres, libros de imágenes, disfraces… Para los más mayores: parchís, damas… en general todos aquellos que estimulen el uso de la palabra en situaciones prácticas.

INTELIGENCIA LÓGICO-MATEMÁTICA
…acertijos, juegos de inclusión (de colores, formas, tamaños…), juegos de construcción, mecanos, juegos de herramientas, y todos aquellos que impliquen comprender relaciones cuantitativas y patrones lógicos.

INTELIGENCIA ESPACIAL
Juegos de engranajes, pizarras, juegos de insertar figuras, moldes… cubos de construcción, temperas y lápices de color, crayolas… y otros más que permitan la representación de imágenes y las interrelaciones de espacio, figura, forma,
color y línea.

INTELIGENCIA FÍSICO-CINESTÉSICA
Juegos de arrastre, engranaje, toboganes, triciclo, juegos de dibujo, tijeras, carretilla, caballo para montar, juegos de lazada y acordonamiento, juego de argollas, arco y flecha, tiro al blanco… trompo, juego de pompas de jabón, moldes para juego de arena, palitos chinos, regadera, cuerdas, bolas, aros grandes, diábolos, y todo lo que promueva sensaciones somáticas, de equilibrio físico, de aprendizaje manual.

INTELIGENCIA MUSICAL
…instrumentos musicales de juguete: guitarra, armónica, xilófono… equipos de percusión: tambores, pandereta, cajas de música, .flautas, maracas, claves, cascabeles, caja china, triángulo, marimba… y en general aquellos juguetes que signifiquen percibir sonidos armónicos y musicales.

INTELIGENCIA INTERPERSONAL
Juegos de mesa diversos: damas, parchís… accesorios para juegos de imitación: muñecas, peluches, madera y peluche, títeres, útiles de limpieza, juegos de peluquería, teatrillo para marionetas y títeres, y en general todos los juguetes que faciliten la comunicación social y el contacto afectivo con los demás.

INTELIGENCIA INTRAPERSONAL
…juguetes que representen objetos de la vida adulta (CDs, máquinas fotográficas, teléfonos), …en general los que faciliten la concentración individual y las premisas de la introspección.

INTELIGENCIA NATURALISTICA
Juegos para la observación de la naturaleza… cuidar de pequeñas mascotas, cuentos y libros sobre fauna y flora y en general practicar cualquier actividad que suponga contacto con la naturaleza y permita observar, identificar y clasificar animales y plantas.

LAS 11 REGLAS QUE TUS HIJOS NO APRENDERÁN EN EL COLEGIO
Charles skyes

Regla uno: La vida no es justa, acostúmbrate a ello.
Regla Dos: Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.
Regla tres: No ganarás 5.000 dólares mensuales justo después de haber salido del instituto y no serás un vicepresidente de una empresa con coche de empresa hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.
Regla Cuatro: Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
Regla Cinco: Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.
Regla seis: Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.
Regla siete: Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo super guay que eres y lo carca que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y estuche.
Regla ocho: En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real. regla nueve: La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.
Regla Diez: La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar. regla once: Sé amable con los “NERDS” (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

P. –Padres muy ocupados que están poco con sus hijos se defienden hablando de la “calidad del tiempo”. ¿Qué opina?

R. –De nada sirve una sin la otra. De nada sirven unos padres que pasan mucho tiempo con sus hijos si no aportan nada positivo, de nada sirven unos padres “técnicamente muy preparados” pero que no están nunca.

Las películas y las series americanas han ensalzado esos “momentos de calidad” que de repente hacen que todo cambie en la vida de los hijos… no creo en ello.

Creo en el tesón, en la supervisión, el esfuerzo continuo. Si se me permite una pequeña maldad… aceptamos con naturalidad que para ser un gran deportista, científico o artista hace falta poseer un gran talento y además trabajar mucho todos los días… no creo que el trabajo de padre sea sustancialmente distinto a cualquier otro.

P. –Creo que su libro puede ayudar mucho, pero se me ocurre que plantea a los padres un estilo de conducta y aún de personalidad… demasiado perfecto. La realidad es que los padres, en general, tienen muchos fallos. ¿Hay alguna respuesta?

R. –Le voy a contestar a esta pregunta con la conclusión del segundo capítulo del libro titulado “Pocos especialistas entienden a mi hijo”:

No es necesario ser un experto en psicología infantil para ser padre, tío, abuelo o maestro de un niño con dificultades. Los objetivos educativos que debemos perseguir con niños afectados por un transtorno psicológico son los mismos que para el resto de los niños.

No actúe con miedo, si alguna vez se equivoca (algo que sin duda ocurrirá, todos nos equivocamos) tendrá innumerables oportunidades de reparar ese error demostrando a su hijo que lo quiere, que lo acepta y que se preocupa por él.

P. –Una última pregunta: echo en falta alguna fundamentación de orden ético y tal vez religioso. ¿cree que no es necesaria y que es suficiente con lo que el “contexto social” espera como conducta deseable?

R. –Pues sí, tiene razón la fundamentación de mi libro es eminentemente científica. La fundamentación ética, moral o religiosa no es mi campo, para lo cuál hay magníficos manuales escritos por excelentes profesionales…

Agradecemos a Julio Fernández Díez el tiempo y el interés que ha puesto en responder a nuestras preguntas y las oportunas aclaraciones sobre algunos aspectos, así como la sugerente y práctica lectura de sus libros que ayudará a muchas familias, estamos seguros, a asumir el papel protagonista que les corresponde para afrontar los problemas emocionales, sociales, intelectuales y escolares de los hijos.©


Virginia Fernández Aguinaco

Colaboradora de la revista Crítica - Entrevistas -.


 

 

El tiempo, una cuestión siempre abierta

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El monográfico de éste número trata de definir, medir y pesar aquello que se nos escapa entre los dedos como granos de arena: El tiempo. En toda su amplitud, desde la perspectiva metafísica hasta la social, cultural y humana. Encuentre una fotografía de cómo pasa el tiempo a través del ser humano.


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