En las últimas décadas han comenzado a desarrollarse teorías y modelos de análisis del conflicto, de sus causas y manifestaciones, que no prejuzgan su sentido. Una nueva forma de ver el conflicto supone que la interacción humana necesariamente lo provoca, porque la rivalidad, la competencia, la diferencia de opiniones, deseos e intereses forman parte de las raíces más hondas de la vida humana.