Los objetivos implícitos de toda guerra son acceder a los recursos naturales de otros países o bien el control del mercado o del desarrollo y el equilibrio en una zona. No es admisible que un solo país intente ser el único dirgigente del mundo político, económico o cultural. Cabe esperar que Europa se consolide como factor de política sensata.
Mientras la administración Bush trata de convencernos de que es inevitable la guerra contra Irak, un enorme y comprometido movimiento cívico intenta cambiar el curso de los acontecimientos…