Al mirar hoy a Pedro Poveda Castroverde (1874–1936), no podemos dejar de ver sus sesenta y un años de vida, como una existencia que ha dejado huella en la cultura contemporánea.
Porque él no fue un espectador de la historia. Y le preocupó el peligro de que algunos se apropiasen este derecho y esta responsabilidad.
¿Por qué esa preocupación y ese compromiso? Poveda fue un convencido defensor de la dignidad de cada ser humano y de cada pueblo. Con una convicción que no era fruto de un convencimiento teórico, sino de la experiencia de la fe en Jesús de Nazaret que nos hace hermanos.
Huella viva en la cultura contemporánea Pedro Poveda: huella viva en la cultura contemporánea Loreto Ballester Directora general de la Institución Teresiana
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